Retos, límites y oportunidades profesionales del periodista en el nuevo entorno digital

Actualización inmediata de noticias. Difusión masiva de información desde prácticamente cualquier punto del planeta. Retransmisiones en directo. Contacto permanente a kilómetros de distancia. La Red 2.0 ha puesto patas arriba el mundo de la información y de la comunicación y con ello a todos los representantes de este.

Permítanme hablarles de la revolución digital, de la relación que guarda el Periodismo actual con la Red y de lo que esta última ha supuesto para la profesión.

La primera maravilla del mundo (digital)

Internet ha permitido que el sueño de muchísimas personas, no solo periodistas, se viese cumplido y eso es muy grande, amigo. El reparto equitativo del poder social así como el desarrollo espectacular de la comunicación, han sido dos de los logros que ha conseguido la Red en apenas treinta años. Grandioso, ¿verdad? Se me pone la piel de gallina. Ahora solo hemos de aprender a usarla adecuadamente para el beneficio colectivo y no de unos pocos, lo más difícil.

Aplausos desde la redacción

En los tiempos que corren, el Periodismo, desde mi punto de vista (y me resulta bastante desmoralizador decirlo) ha perdido su esencia, su carisma, su fuerza inicial. En vez usarse como megáfono del pueblo, se ha convertido en una marioneta más del sistema opresor que lo controla todo. ¿Cómo es posible que siendo los periodistas (en teoría) fieles defensores de la objetividad, haya tantísimos medios de comunicación con líneas ideológicas de sobra diferenciadas y conocidas por todos? Recojo aquí una frase sacada de Traficantes de la información (Pascual Serrano): no hacen el periódico sus redactores, sino sus abonados. Qué gran verdad. Se nos hace la boca agua cuando oímos hablar de libertad de expresión e información, de honestidad…pero no nos damos cuenta de que estas palabras han estado a un ‘tris’ de formar más parte del pasado que del presente de la comunicación, nuestro presente. ¿A quién le debemos a día de hoy la posibilidad de seguir expresando opiniones y puntos de vista sin miedo a ser intimidados por ningún tipo de institución? Nuestro héroe se llama Internet.

Malas lenguas no merecen besos

Siento aguarles este momento de entusiasmo desmedido (o por lo menos así debería ser), porque al igual que la vida no es de color de rosa, la Red tampoco. Lea con atención, es importante: una de las principales ventajas que nos ofrece Internet es su interactividad, es decir, la posibilidad de que sus usuarios sean al mismo tiempo receptores y emisores de información. El control de todo lo que se difunde escapa de este modo al ‘Ojo de Sauron’ de las grandes instituciones y noticias que, desde un punto de vista maquiavélico, nunca deberían haber salido a luz, han visto el sol entero. ¿Problema? La información falseada, los rumores infundados y demás sanguijuelas de la comunicación se propagan en Internet más rápido que la pólvora, y ya es decir. El periodista se enfrenta por tanto a la difícil y necesaria tarea del contraste de datos con el propósito de garantizar la veracidad de la información que difunda (preciosa teoría; una lástima que no siempre sea así).

La interactividad de la Red también tiene otra cara que fuerza al periodista a reafirmar su identidad como profesional de la información: todo el mundo con acceso a Internet puede contar historias. ¿Entiende por dónde voy? De aquí precisamente nace la frase que parece estar tan de moda actualmente: ‘hoy en día cualquiera puede ser periodista’. Mentira. Pero déjenme reflexionar sobre ese tema más adelante.

Coger prestado sin permiso

El plagio. Al ser Internet una red de dominio público, el famoso ‘copia y pega’ es algo muy extendido entre sus usuarios. Se reproducen textos (muchos de ellos protegidos con derechos de autor) para trabajos personales sin apenas modificación y por supuesto dejando al verdadero autor bien oculto entre los millones de páginas Web que existen. ¿Es esto justo? Apropiarse de algo que no nos pertenece, a cualquier escala, es robar. Y robar es un delito. Por favor, periodistas, fruteros, abogados o estudiantes…citemos. No nos cuesta nada y así no tiramos por la borda el trabajo que han realizado los demás.

‘Mi libertad acaba donde empieza la del otro’

Límites. Niños, jóvenes, adultos, ancianos, todos los tenemos. La Red también. Uno de ellos es la accesibilidad, que no siempre está garantizada; el otro, los conocimientos básicos de informática que ha de tener todo aquel que quiera moverse por este mundillo (esté usted tranquilo, poca cosa, se lo digo yo). El periodista encuentra más límites, ya al margen de los ‘digitales’, en cuatro derechos que amparan al ciudadano del país democrático. Estos vienen recogidos en el Artículo 20 de la Constitución y son: el derecho a la intimidad, al honor, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.

Abre tu mente. Open your mind. Ouvre ton esprit.

Juan Luis Sánchez, co-director de Periodismo Humano hasta enero de este año y subdirector de eldiario.es (proyecto que estará en la red antes de verano), comenzó su carrera de informador digital con la creación de un blog compartido. Como él, muchos otros profesionales encuentran en esta herramienta la mejor forma de reafirmar su personalidad así como de difundir aquello que en los grandes medios no tiene cabida (información que compromete a los gigantes de la financiación, noticias que directamente no son publicadas por su aparente falta de interés, etc.).

‘Todo esto podéis hacerlo vosotros’ (Juan Luis Sánchez dirigiéndose a un grupo de estudiantes de Periodismo). Para el andaluz, Internet es una puerta abierta a la creación de nuevos medios de comunicación. Pero medios que podemos poner en marcha usted y yo. Ahora. De hecho, Periodismo Humano surgió así, bajo esta filosofía. Y no es ninguna mindunga. ¿Conoce la historia del 15M y PH? Pues verá, este periódico digital fue el único medio que informó del movimiento 15M desde el primer minuto, cuando ningún gigante generalista prestaba demasiada atención. Las dimensiones tan espectaculares que acabó adquiriendo en cuestión de días la movilización, obligaron a los grandes medios a hacerse eco de lo que estaba ocurriendo en España. Y lo que empezó siendo considerado una ‘bobada de perroflautas’ acabó provocando sublevaciones en todo el mundo. Ya ven, Internet nos da poder a todos; un poder que nos permite hasta forzar las agendas de los grandes medios, un poder que asusta a los gigantes y a sus guardaespaldas políticos y económicos, mejor dicho, les aterra. Y yo que me río.

‘Papá, iPad’

Lo digital no es el futuro, es el presente. Y nos tiene que entrar en la mollera a todos. Cada vez hay más lectores en red por aquello de la comodidad y gratuidad y esto hace que Internet se esté convirtiendo en el medio de información más demandado actualmente. Y las demandas necesitan ser cubiertas, nos debemos a nuestro público. Prensa escrita… ¡hasta más ver! (de veras que lo siento).   

#nosincarrera

En última estancia me gustaría reflexionar brevemente sobre el tema: ‘cualquiera puede ser periodista’ que he dejado antes en vilo y me corroe las entrañas. Con la aparición de Internet parece que la tendencia a pensar de este modo ha ido in crescendo. Una pena. En mi opinión, los que se muestran de acuerdo con esta afirmación no llegan a comprender el papel tan importante que el periodista desempeña en la sociedad, el pilar tan básico y fundamental que es para ella. Y por supuesto, subestiman sobremanera el poder que tiene. Todo esto no sería tan grave si no fuera porque estamos llegando a un punto en que  periodistas y futuros periodistas opinan de manera similar. ¿En qué lugar queda entonces la formación universitaria? Por lo menos en la mente de todos aquellos que emiten ese juicio, a mi parecer tan erróneo, ocupa un lugar pésimo, insustancial. Y creo que la sociedad en su conjunto tiene la culpa. Como expone en uno de sus artículos María Isabel Fernández, profesora de la Facultad de Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid: ‘La responsabilidad profesional va ligada a las demandas del público, un público que prefiere las telenovelas lacrimógenas y los concursos más elementales a los informativos y documentales que le colocan en la cruda realidad del entorno. Ante esta situación hay dos opciones: educar a los profesionales y educar a los públicos. Lo segundo sería más eficiente, porque el producto periodístico, como cualquier otro, siempre está en función de la demanda. Sin embargo, ello parece difícil sin la participación de los medios, pues, no en vano, son los únicos educadores de parte de ese público. Resulta, entonces, que los periodistas podemos hacer algo por romper este círculo vicioso. No se trata de crear unos medios ideales, tan austeros y objetivos que nadie soporte y hundan el negocio de la prensa. Se trata de mejorar lo que tenemos, poco a poco, porque lo divertido y lo serio no son incompatibles, como tampoco lo son la información y el respeto a las personas… Pero esto que parece tan elemental ha de ser enseñado, porque es muy fácil pasar de la pura información a lo tendencioso, de la noticia al insulto…’ Y para poner punto y final, déjenme complementar sus palabras con las de James Reston, periodista del New York Times: “El futuro de la información depende de comunicar inteligentemente lo que está ocurriendo en el mundo. El mundo cada vez es más complicado. No se puede comunicar meramente la verdad literal. Hay que explicarla”

Pensar. Un periodista tiene que saber pensar.

Gustavo Gómez: “Vea buen cine, escuche buena música, lea buenos libros y sobre todo, viva plenamente”

Periodista, escritor y editor. Gustavo Gómez Gozalo, natural de Cuéllar (Segovia) y residente en Granada, es Licenciado en Ciencias de la Información y su trayectoria profesional como periodista se inició en 1990. Desde entonces, ha colaborado en numerosos medios de comunicación siempre dedicándose a ‘juntar letras’, como él dice. Actualmente  es el responsable de la publicación ‘Paso a Paso’ del Ayuntamiento de Granada y dirige su propia agencia ‘ACENTO COMUNICACIÓN’ y la editorial ‘FRESOLINA EDITORIAL’ (fundada en 2007). ‘Zigzag’ (literatura infantil) y ‘Voces de Granada’ (recopilación de 42 entrevistas a importantes personajes granadinos) son sus dos libros publicados hasta el momento.

 Gustavo Gómez y ‘Voces de Granada’, su segundo libro.

Son muchas facetas las que ha desarrollado usted a lo largo de su trayectoria profesional, pero si me permite, me gustaría centrar esta entrevista sobre todo en una de ellas, la de escritor. Escritor; es oír esa palabra y automáticamente me aparece la imagen de una persona despistada, caótica, que va tres pasos por delante del mundo. ¿Debería liberarme de tópicos como ese o por regla general el modelo de escritor es el señalado anteriormente?

Como todo concepto tan genérico, escritor es una palabra muy poliédrica: los hay despistados y caóticos, pero también muy rigurosos y reglados. Entre medias, una amplia gama de grises. Hay tantos tipos de escritores como tipos de personas. En cuanto al consejo que me pide, creo muy aconsejable para un periodista afrontar sus entrevistas sin tópicos en la cabeza, y más siendo una periodista joven como usted. Todo y todos tenemos muchos más dobleces de los que parece inicialmente. No haga caso a los tópicos.

Musas, impulsoras del arte desde la Antigua Grecia y amigas íntimas del magistral Lope de Vega. ¿Comparte con los helenos su creencia ciega en ellas? Si es así, ¿cómo las definiría?

Sí, creo en las musas (duende para los cantaores flamencos de mi segunda tierra). Ciertamente, una persona que se dedica a juntar letras, como es mi caso, nota cuando está inspirado y cuando no. Por supuesto, la inspiración necesita trabajo previo, ensayo, perseverancia y ejercicio constante. En estos momentos me resultaría muy difícil redactar para niños, sinceramente. ¿Por qué? Porque ahora me dedico más a la gestión de la editorial que a escribir Literatura. Aunque, quién sabe, igual si me dedicase a la novela negra podría tener cierto éxito: traiciones, deudas y ganas de matar a ciertos personajillos (esto sólo es figurado, señorita, no vaya a transcribirlo sin esta anotación) son mi pan de cada día actualmente.

Porque he tenido contacto con usted en anteriores ocasiones y sé que no tiene maldad alguna que si no… Volviendo al tema que nos incumbe. En los tiempos que corren, ¿cree que está suficientemente valorada la profesión de escritor así como la lectura en general?

No me gusta poner en un pedestal a ningún profesional y/o artista. Creo que los escritores son una parte más de la sociedad en que vivimos y cada uno de ellos debería aportar su granito de arena para que esta funcione mejor. Una minoría de artistas sí tienen la posibilidad de servir de referentes, pero a partir de ahí ya todo depende de nosotros mismos y de la atención que les prestemos, independientemente del eco mediático que consigan. Por otro lado, sí es importante que la sociedad valore la lectura en general y lleve a cabo medidas para fomentarla: apertura de nuevas bibliotecas, acceso a la Literatura a través de nuevas tecnologías, etc. Actualmente, la crisis también está incidiendo negativamente en ese aspecto. Espero que los que amamos la lectura sepamos defender nuestros derechos como ciudadanos lectores.

La realidad es que pocas personas logran vivir de su sueño, la Literatura. Los valientes que fallaron en el intento no suelen abandonarla, pero sí combinarla con otras actividades que les den de comer. ¿Cree que los primeros, los afortunados, lo logran adaptándose a los gustos de la sociedad y produciendo para ella literatura comercial que sigue la moda del momento?

Realmente es muy complicado vivir solamente de escribir. Pero si te dedicas a otros menesteres, las musas de las que hablábamos antes suelen huir o volverse más grises. Espido Freire, por ejemplo, ha montado una empresa para organizar talleres de escritura, impartir conferencias, etc. Además, sigue escribiendo. Estoy seguro de que pronto le tocará optar por lo uno o por lo otro. Y no será ni mejor ni peor la opción que tome. En cuanto a lo de adaptarse a los gustos de la sociedad y a las  modas, hay más mar que pescadores. Es decir, lo importante es que la gente lea: siempre habrá lectores para las modas, lectores de gustos minoritarios y lectores que navegan en aguas varias. Pero si hay muchos lectores, la Literatura seguirá viva y esa vitalidad creará bibliodiversidad. Ni es bueno leer sólo a Proust  ni la última saga de vampiros.

Ya que nos hemos sumergido en un tema más o menos polémico y aprovechando que es usted padre y dominará como nadie el arte de leer cuentos antes de dormir, me gustaría saber la opinión que tiene acerca del trasfondo político o ideológico de populares historietas infantiles (Alicia en el País de las Maravillas, Los Viajes de Gulliver…).

 Me acaba de dar una lección, señorita, porque jamás pensé que “Los viajes de Gulliver” tuvieran un trasfondo político o ideológico. Releeré el cuento para reflexionar sobre ello. Personalmente, tanto mi mujer como yo evitamos libros con contenido bélico y similar. Aunque, ahora que saca usted el tema, sí he de decir que mi cuento ‘Zigzag’ tiene detractores en cuanto a su trasfondo. El caso es que en él aparece el tema de la muerte y hay personas que me dicen que por qué introduzco este tema en un libro para niños. Aquí sí lo tengo claro: no creo que haya que evitar hablar de ello a los peques. Es algo que ocurre con frecuencia. Así que, efectivamente, es un tema polémico sobre lo que habría mucho para discutir.

Aludiendo de nuevo a la faceta de Cuentacuentos que todo padre acaba desarrollando tarde o temprano… ¿Qué métodos utiliza para inculcar a sus hijos el placer por la lectura? Y perdone si suena demasiado ‘experimental’.

Con los niños todo es experimental, así que me parece muy acertada su pregunta. Nosotros, tanto mi mujer como yo, les leemos cuentos desde pequeños. Y la verdad es que siempre les ha gustado mucho. Como además tengo un tío muy majete (de Valladolid, por cierto) que nos regaló una colección de libros infantiles, fue muy fácil. Lo que sí está siendo experimental es leerles cuentos en el iPad. Tanto es así, que con dos años, nuestro pequeño, nos decía al irnos a la cama: “Papá, iPad”. Y algunas conclusiones muy interesantes estamos sacando.

Realmente la tecnología me asusta y maravilla al mismo tiempo y la capacidad de los pequeños para con ella mucho más. Sin salirnos del campo de la infancia, donde sinceramente estoy muy a gusto, querría tocar el tema de la imaginación. Cuando somos niños, esta parece no encontrar límites. Sin embargo a medida que vamos creciendo y la realidad toma forma, se separa de nosotros sin que nos demos cuenta. ¿Algún consejillo para evitar que esto ocurra; para retenerla con nosotros muchos años más?

No creo que la imaginación sea una cuestión de edad sino más bien de circunstancias. Imagino que no será su caso pero, si usted tiene hijos y tiene que llegar a fin de mes para pagar las facturas, seguramente su imaginación esté limitada. Además, hay grandísimos autores con mucha edad que cuajan sus mejores obras al término de sus vidas. Y como consejos, tres consejillos y un consejazo: vea buen cine, escuche buena música, lea buenos libros y sobre todo, viva plenamente. Observando a los que están a su lado, encontrará grandes motivos para imaginar. Casi siempre las mejores historias están en el entorno de cada uno y ni nos lo imaginamos.

Para algunos es una parte de sí mismos; para otros vale menos que la palabra de un político en período preelectoral. ¿Cómo diría que influye la lectura en el desarrollo de las personas?

Desde un punto de vista cultural, la lectura potencia mucho a la persona. Le permite encontrarse a sí mismo, indagar en el género humano, ver la Historia desde múltiples puntos de vista, aventurar futuros, etc. Creo que una vida sin lectura es una vida más pobre.

El eslogan de la Feria del Libro de Castilla y León hace ya tres años era Si lees vives más. ¿Se muestra usted de acuerdo con esa afirmación? ¿Sabe si está comprobado científicamente? Pura curiosidad, de verdad.

Sí estoy de acuerdo. Vive más y mejor. Pero no sé si está comprobado científicamente. En Granada sólo nos aseguran que si bebemos agua de Lanjarón se vive más. Y eso parece ser que sí está probado científicamente.

Harry Potter, El Señor de los Anillos, Forrest Gump, El perfume, Entrevista con el vampiro, El pianista, El silencio de los corderos, El padrino…todos estos títulos comparten su doble formato: papel y vídeo. En su opinión, ¿puede una película recoger la esencia de un libro sin dañarla?

Sí, creo que sí. Incluso potenciar el libro y también, claro, captar nuevos lectores. Todo depende de si la película está bien o mal hecha.

Llegó la hora de hablar un poco de su trayectoria profesional, si no le importa. Gustavo Gómez, licenciado en Ciencias de la Información en la Universidad de Salamanca, fundó FRESOLINA EDITORIAL en el año 2007. Cuénteme, ¿cómo surgió la idea?, ¿qué le impulsó a cumplir ese sueño?

Realmente, nunca hubiese pensado que ocurriría algo así. Durante mi primer curso de Periodismo en la Universidad de Salamanca me dio por escribir un cuento que titulé ‘Zigzag’ y, como muchas otras cosas que escribí, acabó en una carpeta. Pasaron unos 15 años. Yo ya trabajaba en Granada, dirigiendo mi propia agencia de comunicación. En 2007 decidí que sería bonito crear una editorial que además llevara el nombre de mi madre. Nació así FRESOLINA EDITORIAL. Su primer título fue ‘Zigzag’, el rescatado cuento de primero de carrera.  Pero sin duda alguna, la pequeña gran historia de este relato es que ha sido el primer libro andaluz creado para iPad. ¿Lo último? Que se ha descargado en una treintena de países. ¿Quién me iba a decir a mí en Salamanca que mi cuentecito iba a leerse en Trinidad y Tobago?

Como bien acaba de decir, ‘Zigzag’ ha sido su primer libro escrito y publicado y en la actualidad, está prácticamente agotada la primera edición. ¿Qué relación guarda con su retoño de papel? (Si me permite utilizar esa expresión).

Fue el primer libro de mi editorial y el primer libro andaluz para iPad. Pero, lo mejor, es que una niña que lo leyó, obligada porque era “anti-lecturas”, me dijo de él que se sabía páginas enteras de memoria de tanto que le había gustado. Con eso, más no puedo pedir a ese retoño mío.

Nunca he tenido el placer de estar en una editorial, ¿le importaría explicarme brevemente cómo funciona?

Mi editorial es una nano-editorial, más bien, porque es de un tamaño muy reducido y nuestro fondo es muy pequeño. No obstante, acabamos de conseguir el título de ‘Mejor Libro del Año en Salud y Nutrición’ con ‘Aprendiendo a comer mejor’. Porque, aunque editamos poco, lo hacemos con un grandísimo cariño. Nuestro sello está dedicado a la Literatura Infantil y Juvenil, fundamentalmente. ¿En qué consiste nuestro trabajo? Primero, en seleccionar los títulos que vamos a editar. Unas veces, encargamos el libro a un escritor y otras, escogemos alguno de las decenas de manuscritos que nos llegan. Cuando ya hemos optamos por uno, trabajamos codo con codo con el autor para que este se sienta totalmente identificado. Sabemos lo importante que es un libro para él y por ello damos lo mejor de nosotros; de hecho, si hay ilustraciones, también se cotejan con el autor. Una vez que está corregido estilísticamente y maquetado, se envía a imprenta y, posteriormente, se distribuye. A grandes rasgos, esa es la labor que realiza una editorial. Como nosotros estamos optando por los libros electrónicos, la imprenta la sustituimos por la programación y la distribución por la App Store de Apple.

Interesante, sin duda alguna. Leí en las últimas páginas de su libro, destinadas al autor y a la ilustradora, que usted se dedica a ‘juntar letras’. Dígame Gustavo Gómez, ¿por qué comenzó a escribir?, ¿qué cosas nuevas le aportaba? Me va a perdonar, pero tengo un hermano ‘anti-escritura’ tremendamente interesado en su respuesta.

Hasta los hermanos anti-escritura más enconados tienen sus momentos de escritura: una carta a la novia, una postal a un amigo, una redacción por algún ser querido que se haya ido… Concretamente, a mí me gustó desde pequeño y siempre he encontrado en la escritura un lugar donde concentrar grandes alegrías o penas. Me ha servido siempre de catalizador de sentimientos.

Todos los amantes de la lectura hemos tenido autores modelo que han hecho que trabásemos amistad con personajes inventados y que viviéramos aventuras que no nos correspondían. ¿Puede darme el nombre del suyo?

Saramago reúne la mayoría de las características que tiene para mí un autor modelo.

Después de haber devorado estanterías enteras he llegado a una conclusión que me gustaría compartir con usted. Desde mi punto de vista, no hay tanto buenos libros como momentos idóneos para leerlos. Una misma obra leída en etapas diferentes de la vida puede pasar del blanco al negro y viceversa en un santiamén. Algo similar ocurre con las películas. ¿Qué opina usted al respecto?

Estoy totalmente de acuerdo. Salvo las grandes obras, que siempre que son leídas conservan ese halo de grandeza, la mayoría de libros dependen mucho de en qué momentos son leídos. Igual ocurre con las películas, claro.

Como futura periodista que aspiro a ser, me gustaría hacerle una pregunta que lleva tiempo quitándome el sueño. ¿Puede el periodismo empobrecer el estilo literario de una persona? Ya sabe, con tanto ‘sujeto+verbo+predicado’ y tantas frases cortas y sencillas, la retórica sale muy mal parada.

Tanto si desea ser periodista como si aspira a ser escritora, usted lo que tiene que hacer es contar buenas historias. Y para contar grandes historias debe vivir mucho, apasionadamente. Esto no significa que se dedique al periodismo de guerra, oiga, sino que aprenda a absorber y descubrir todo lo fascinante que tiene a su alrededor. Si ha leído ‘La elegancia del erizo’ sabrá a qué me refiero. La retórica, si no es buena retórica, es un atrezzo zafio, un adorno insustancial de autores pretenciosos. Usted cuente buenas historias, que sirvan de verdad a la gente para que su vida sea mejor; la retórica vendrá (si tiene que venir).

Para ir finalizando, ¿le apetece que divaguemos sobre el futuro? iPads, tablets, smartphones…son lo último de la era digital en que estamos inmersos. Los optimistas del papel creen ciegamente que este nunca desaparecerá por completo, ¿qué opina un escritor, editor y periodista como usted?

Perdone, señorita, pero le voy a dar varios datos para que deje de pensar que lo digital es el futuro. Porque no es el futuro, es el presente: Amazon ya vende más libros digitales que en papel. La famosa librería Billy de Ikea, pensada para almacenar libros y de la que se han vendido cientos de miles en todo el mundo, va a ser rediseñada porque el libro en papel está reduciéndose. ¿Es esto mejor o peor para el mundo? Ni lo uno ni lo otro; es un cambio de tendencia, con sus pros y sus contras, al igual que ocurrió cuando nació la imprenta. La prestigiosa editorial Taschen decide de cada uno de sus títulos si hará una aplicación para iPad, en papel de gran formato, de bolsillo, etc. ¿Y sabe para qué? Para luchar contra uno de sus principales competidores: Zara. El director de Taschen lo que quiere es captar el tiempo libre de las personas, y éstas pueden leer o irse de compras. Para que escojan la primera opción, la editorial ofrecerá los libros en el formato que mejor llegue a los lectores. Comparto 100% esa visión.

Está claro que, por suerte, nunca me acostaré sin saber algo más. ¿Algún consejo para aquellos que se niegan a avanzar conforme lo hace la tecnología?

La tecnología es a los libros lo que la ropa a las personas. Las personas buenas son buenas se vistan de pijos o de hippies. Y los libros buenos son buenos, vayan en formato papel o en iPad.

A modo de despedida y siguiendo por el camino de los consejos que nunca vienen mal, ¿alguna recomendación para una periodista incipiente que ama devorar y crear Literatura?

Sí. No se refugie en el periodismo si desea ser escritora. Pero si lo que quiere es contar historias para ayudar a equilibrar un mundo patas arriba, encontrará en el periodismo grandes satisfacciones.

Muchísimas gracias por su atención y su tiempo, Gustavo Gómez. Ha sido un verdadero placer.

Gracias a usted por el interés que ha mostrado desde un primer momento. Espero que mis respuestas le sirvan para su trabajo. Si algún día coincidimos retomaremos alguno de los debates aquí propuesto. Sus planteamientos son de gran interés.

Entrevista realizada por María Gozalo con destino: ‘Cachivaches para merendar’,  el blog de relatos para mentes inquietas.

¡(in)finito el último!

Él no podía salvarla, nunca pudo; Ella arañaba esperanza entre cartones mientras dormían. Él le contaba historias de otras épocas, cuando la Tierra era plana; Ella…Ella simplemente lo miraba.

Vivían del aire sin saber volar. Deshabitados, solos, abandonados y locos. Años, muchos, recorriendo tejados a plena luz de la noche; aprendiendo a golpe de miseria; prostituyendo principios, sueños y faldas. Make it easy. Vendieron al diablo todo lo que tenían: almas, ropas y dignidad. Se salvaron muriendo poco a poco.

Hacían el amor; sucio, con lágrimas y garras. También, a veces, cuando nadie podía verlos, se curaban; de la vida, de las mentiras y de la puta hipocresía que los había llevado hasta allí. Solían dejar que sus cuerpos se congelaran en la boca del metro (así solo dolía el frío) y cuando no podían mover ni un solo músculo, rompían a llorar. Vivían sin equilibrio, jugando a enamorarse de gatos negros en un intento por cambiar su suerte. A falta de agua, bebían labios y a falta de palabras, se mordían la voz.

La gente acostumbraba a verlos cogidos de la mano en medio de vete tú a saber qué delirio adolescente; ronroneando, mirándose a gritos, haciéndose más eternos cada segundo que pasaba. Nunca hubo tanto amor.

Con la primavera, Él la abandonó.

A ratos, tuya

Clara, te está esperando; creo que lleva haciéndolo desde que pudo mezclarse con tu pelo aquel instante de libertad infinita. Han pasado muchas lunas desde entonces, cuarenta y tres mil doscientos minutos de mayo y más de veinticinco mil ocasiones de dar esquinazo a la gravedad. Media vida de tus siete para darte cuenta de que nunca volverás a ser tan joven como aquella noche y aun en sueños vacilas con su olor a un palmo de tu boca. Subconsciente inexplorado de Freud el tuyo. No tienes remedio.

Te estás acercando y de esto que te crecen las pupilas a toda hostia, se te mete dentro todo ese silencio que os une y dejan de importarte las leyes físicas y las teorías cósmicas. Tienes las tuyas propias y su color en tus iris, ¿para qué más?

Como cada noche a las doce en punto (una hora menos en Canarias y tres más en tu delirio impuntual), el puerto del pequeño poblado al oeste de Rivertown se oscurece como los grabados de Goya en sus últimos días. Y esta vez, tú también con él. Viejas en barcas y barcas viejas, nudos marineros, oxidación y algún que otro muerto de hambre, de risa y de miedo. Allí todos pierden el equilibrio, incluso la Luna.

Una blusa manchada por tu torpeza con el café solo del domingo y el sujetador a juego son las primeras víctimas de tu incontrolable excitación. Las rompes, las desgarras, las muerdes, las violas. Y la Tierra ajena, sigue girando. Las yemas de tus dedos palpitan con fuerza cuando rozas el botón de los jeans y sufren una taquicardia cuando te deshaces por las buenas de tus braguitas húmedas (te sobra todo aquello que no huela y sepa como él). Trance con olor a sexo en tus manos, maravillas humanas si se saben mover y ojos de ciego que encabezan un orgasmo. Ahora, los cardenales de tu cuerpo no duelen, los gritos e insultos enmudecen y la vida vuelve a besarte lentamente y con mimo, empezando por las pestañas.

Ya está bien; déjale a él el privilegio. Primero un pie y luego el otro. Éxtasis sin penetración, escalofríos y temblores con que sueñan las minifaldas de carretera, una primera vez después de cincuenta y seis. Te roza, se frota, te toca, se desgasta, te lame, te respira y tú vuelves a ser suya un ‘para siempre’ más. Él se va y vuelve, así una y otra vez. Tú te mueres y resucitas y vuelves a morir, de placer, siempre de placer. ¡Joder, con la masturbación y las bocas pequeñas! ‘¡Que llegue ya a la altura de las caderas!’ suspiras en silencio presa de su desenfreno. Tú derretida…él bravo. 

Esta noche van a arder París y tu piel.