15-S(ueños); dos milenios “después” de Cristo.

Mamá dice que hemos venido hasta aquí porque unos señores de traje y corbata que salen en la tele están dando azotes y zapatillazos en el culo a gente que no se lo merece. Y también porque hace tiempo que cambiaron el Disney Land inicial por dosis diarias de dentistas. Dentistas con batas y mascarillas, ¿sabéis? De esos que tienen sonrisas demasiado grandes, una caja de herramientas con formas diabólicas a mano y lo de la anestesia les suena a chino mandarín. Me hice pipí cuando me lo contó. Sin embargo ella mantuvo hasta el final de la historia esa mirada desafiante de quien está seguro de que va a ganar mucho antes de saber exactamente a qué está jugando.

¡Cuántos colores! ¡Y cuantísimas personas! Además, llevan silbatos y carracas, ¡qué guay! Papá nunca me quiso comprar un pito de esos (bueno, en realidad he tenido como unos diez y los he perdido todos. Soy un desastre). A mi alrededor hay bomberos, policías, mineros. Profesores de universidad, de instituto y seños como la mía. Niños y niñas. Papás y mamás. Abuelos y abuelas. Altos, medianos y bajos. Gorditos, normales y flacuchos. Blancos-nieve, marrones claritos y chocolates espesos. ¡Incluso sillas de ruedas supersónicas! Unos hablan modo cómplice on, otros se miran en descuidos de última hora como asintiendo con las pestañas; mis padres gritan y se despeinan y se calman y se vuelven jóvenes. Y yo…a mí no me queda otra que temblar.

Plaza Doctor Gregorio Marañón (Madrid)

Ingenio en el Paseo de la Castellana (Madrid)

Ayer, 15 de septiembre del mortal y a todas luces engañoso 2012, alrededor de medio millón de personas (según fuentes sindicales), “65.000”, ‘corrigió’ la Delegación del Gobierno, convocadas por la Cumbre Social (unión de más de 217 colectivos: sindicatos, ONGs, asociaciones de consumidores, feministas, profesores…) partieron desde distintos puntos de la capital española para confluir a plena luz del Sol (12 a.m.) en la plaza de Colón.

Desembocadura del Paseo de la Castellana en la plaza de Colón (Madrid)

Las reformas que el Partido Popular ha venido aplicando desde el mismo instante en que se hizo con el poder en octubre del año pasado (contrarias, por otra parte, a todas aquellas medidas que adornaban la candidatura de Marianín) han sido el desencadenante tanto de ésta, como de las decenas de manifestaciones que se suceden a diario en toda España desde hace ya algún tiempo.

Puente elevado sobre el Paseo de la Castellana (Madrid)

Galicia presente en el Paseo de la Castellana (Madrid)

Las aparentes ovejitas obedientes y ciegas con las que Rajoy y compañía contaban han dejado de serlo (si es que alguna vez lo fueron) y ahora exigen al Gobierno que convoque un referéndum y guarde su afilada tijera en el bolsillo derecho por si su impulso de recortar es irrefrenable; así empieza por lo que tiene más cerca.

Gran consejo del Paseo de la Castellana (Madrid)

Paseo de la Castellana (Madrid)

Paseo de la Castellana (Madrid)

Verde, naranja, blanca, violeta, negra…Las mareas se entremezclaron con personas del norte, sur, este y oeste español, bomberos “quemados”, profesores con horarios desorbitados y salarios ridículos, policías y mineros. Banderas sindicales, republicanas y de comunidades autónomas, globos, chapas, pancartas al son de: “Quieren acabar con todo”, “Tu lujo es mi hambre”, pitidos y esperanza.

Bomberos por el Paseo de la Castellana (Madrid)

Bombero “quemado” (Plaza de Colón, Madrid)

Varios miembros de Izquierda Unida y de la dirección del PSOE hicieron acto de presencia cambiando sus cómodas y blanditas butacas del Congreso por el duro y frío suelo de la calle (exceptuamos eso sí al secretario general socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba y al número dos, Elena Valenciano).

Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CC.OO., durante el discurso final de la concentración habló de una nueva huelga general como “desenlace inevitable” de un país que lo está perdiendo todo (excepto a sus políticos; esos no salen ni con agua hirviendo). “La llave de la huelga general la tiene el presidente del Gobierno. Llegaremos tan lejos como el Gobierno quiera llegar”, advirtió.

Plaza de Colón tras el discurso final (Madrid)

La manifestación, pacífica y tranquila, se saldó con cuatro detenidos por “resistencia a la autoridad” (versión de la Delegación del Gobierno); versión 15-M: por la pancarta alentadora de la convocatoria prevista para el 25 de septiembre (Rodea el Congreso) que los manifestantes llevaban consigo.

Plaza de Colón (Madrid)

Nunca sabremos el verdadero motivo, amigos míos. Lo que sí os puedo asegurar es que el broche de oro de la protesta lo pusieron una Ana Belén y un Víctor Manuel muy jóvenes. ¿Cómo? Pues abriendo y cerrando murallas; no podía ser de otra manera.

 — ¡Tún, tún!
—¿Quién es?
—Una rosa y un clavel…

Tercer dodecálogo de un cuentista

I

Mucho más urgente que noquear a un lector es despertarlo.

II

El cuento no tiene esencia, apenas costumbres.

III

Hay dos tipos de cuento: los que ya saben la historia y los que la van buscando.

IV

La extrema libertad de un libro de cuentos radica en la posibilidad de empezar de cero en cada pieza. Exigirle unidad sería ponerle un candado al laboratorio.

V

La quietud como arte de la inminencia.

VI

La voz decide el acontecimiento, más que viceversa.

VII

Al cuento lo persigue su estructura. Por eso, cada cierto tiempo, conviene dinamitarla.

VIII

Un relato absolutamente redondo atrapa al lector, no lo deja salir. En realidad tampoco le permite entrar.

IX

Todo cuento es oral en primer o segundo grado.

X

Mientras el cuentista perpetra simetrías, sus personajes lo perdonan con sus imperfecciones.

XI

Tentación efectista del final abierto: interrumpirlo en un momento demasiado brillante, clausurarlo en su apertura.

XII

Toda historia que termina a tiempo empieza de otra manera.

“Hacerse el muerto” por Andrés Neuman