Cueces o enriqueces

Se habla de libertad de expresión e información en los medios, de objetividad y honestidad. Yo hablo de promiscuidad empresarial, silencios informativos y autocensuras. El periodismo libre, desbocado y sin frenos al que futuros profesionales de la información soñamos con dedicarnos en cuerpo y alma lleva años desaparecido. Hay quienes esperan encontrarle con vida algún día y luchan porque su espíritu no decaiga, otros simplemente agachan la cabeza y siguen en su cómoda posición de títeres manipulables. Show must go on. Sabes de lo que hablo; aquí todo el mundo lo sabe y sin embargo nadie hace nada. ¿’Falta de pruebas’? Me da la risa. ¿Vamos a seguir consintiendo que periódicos que comienzan con vocación de participación empresarial colectiva terminen traicionados por sus directivos y vendidos al capital financiero? Por favor, ¡merezcámonos ser llamados PERIODISTAS!

No hacen el periódico sus redactores, sino sus abonados.

Detrás de cada onda radiofónica, imagen televisiva o palabra impresa se articula, por desgracia, una inmensa red de intereses y beneficios económicos que oprime, impone y coacciona. Hace años que los directores de muchos medios de comunicación han claudicado de su poder de decisión en los mismos y otorgado tal responsabilidad a gerentes y directores de marketing, quienes a cambio, aseguran sus fuentes de financiación y colman al medio de promociones ‘salvavidas’. Vende tu alma al diablo. A raíz de estos trueques desequilibrados y venenosos surgen frecuentemente alianzas, aparentemente contra natura, entre las grandes empresas. Me explico: el sacrosanto principio neoliberal de la competitividad como garantía del buen quehacer profesional no se cumple en los grupos de comunicación actuales. Hay corporaciones, supuestamente competidoras, que tienen proyectos empresariales comunes; así la productora de un grupo que tiene una televisión, por ejemplo Mediapro, produce programas para otra cadena rival. También es el caso de Mediaset, que participa en diferentes televisiones supuestamente competidoras entre sí, como Telecinco, Cuatro (aunque ahora ya se han fusionado) y hasta Veo TV, de Unidad Editorial. Además hay dinero de Berlusconi (Mediaset) en El País y El Mundo, el agua y el aceite de la prensa española. Lamentable, pero cuando se trata de dinero todos parecen ser de la misma religión.

 La libertad de expresión acaba cuando aparecen   el dinero y los nombres propios.

Resulta hasta cómico, pero    reflexionen, es completamente  cierto: los medios, cuyo deber es informar, poco nos informan a todos nosotros de ellos mismos; ¿sabemos por ejemplo quiénes son los dueños de ciertas empresas de comunicación?, ¿qué bancos les prestan dinero?, ¿con qué otras empresas mantienen relaciones? Los grupos de comunicación que se  presentan como reveladores de tramas, corrupciones y verdades, pueden ser los más celosos cómplices del silencio cuando sus intereses andan en juego. Javier Ortiz contaba en 2001 cómo los medios de comunicación en Murcia silenciaron la presencia de la legionela (responsable de toda una epidemia en la ciudad) en las torres de refrigeración de El Corte Inglés. ¿Por qué? Este famoso centro comercial es uno de los principales anunciantes de España. Ocupa un lugar de honor en todos los periódicos, en todas las radios comerciales y en todas las televisiones españolas. Nadie quiere enfadarlo.

Prensa española, tiene una voz llena de dinero, ¿se lo han dicho antes? Siento rabia porque parece que solo existe un maldita línea ideológica: la de la defensa del mercado y el ocultamiento o ataque a cualquier ideología que defienda cambios en las estructuras económicas dominantes. Una vergüenza. Si a todo lo anterior, le añadimos la connivencia con el poder político como elemento distorsionador de la libre competencia entre los grupos empresariales, me pueden decir ¿qué sentido tiene ser periodista hoy en día cuando se ha traicionado la esencia misma del periodismo? Ninguno. Y sin embargo mírame. Aquí estoy estudiando periodismo, negándome a admitir que todo está perdido, preparada para defender aquello en lo que creo; sin prisas, sin miedos. Con fuerza.

‘No permitas que nadie diga que eres incapaz de hacer algo, ni si quiera yo. Si tienes un sueño, debes conservarlo. Si quieres algo, sal a buscarlo, y punto. ¿Sabes?, la gente que no logra conseguir sus sueños suele decirles a los demás que tampoco cumplirán los suyos’ (Will Smith ‘En busca de la felicidad’). La prensa necesita creer que puede cambiar.

 

Se fue de madrugada, no quiso ser de nadie.

(La mayor parte de la información está sacada de ‘Traficantes de información. La historia oculta de los grupos de comunicación españoles’ por Pascual Serrano)

Aquí os dejo una serie de páginas donde hace aparición la censura de la que vengo hablando. Lean y abran bien los ojos, es importante:

http://www.latribuna.hn/2012/03/22/periodistas-denuncian-censura-a-los-medios-venezolanos-por-presunta-contaminacion/

http://www.el-nacional.com/noticia/29649/16/Diputada-Figuera-rechaza-nueva-oleada-de-censura-a-medios-de-comunicacion.html

http://www.desarrolloweb.com/actualidad/mas-censura-control-internet-6759.html

http://ecodiario.eleconomista.es/internacional/noticias/3876930/04/12/congreso-de-ecuador-votara-polemica-ley-de-comunicacion-el-11-de-abril.html

Change right now!

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