“Los buenos te joden, los malos te joden y el resto no saben ni joder”

Se ríen, pero de nosotros. Mienten, incluso estando callados. De beneficio personal y corrupción son perfectos expertos. Hablan, callan, traman, maman. Y los ciudadanos lo sabemos.

Todo el entramado de poder que constituye el vértice de la tan de moda actualmente “pirámide alimenticia en el ámbito social y humano” es más antiguo que el primer excremento de dinosaurio (ya que va de “mierda” la cosa, me permito hacer esta comparación). Vivimos en un mundo de conspiraciones, mentiras y recelos, donde la mayor parte de lo que conocemos es solo aquello que Ellos nos dejan conocer, donde la transparencia, la honestidad y la libre circulación de derechos y libertades brillan por su ausencia, donde muchos no somos dueños de nada y unos pocos lo son de todo. Enajenación.

El problema del poder y sus doblegados va mucho más allá de partidos políticos y personajes incoherentemente repetitivos con caras idóneas para la caricaturización. Aunque valientes canallas hijos de su mismísima madre, no dejan de ser también un puñado de títeres al servicio de “los de arriba”, por mucho que parezcan no darse cuenta y se sientan orgullosamente responsables de todo lo que ocurre en un país completamente ajeno a ellos (algo por otra parte, con menos sentido y más surrealista que un mono fumando ducados).

Si bien, he de decir que el señor Mariano Rajoy (ya saben, protagonista del single: “Un, dos, tres, un pasito pa’ lante Mariano. Un, dos, tres, un derecho pa’ tras”) me ha dejado con la boca abierta y “alucinando pepinillos”. Jamás pensé que en unos meses, un mortal que dista tanto de ser un genio lograra retroceder dos siglos en el tiempo y tirar por tierra todo lo que el hombre ha ido consiguiendo a lo largo de los años a golpe de revolución, lucha, tenacidad, esfuerzo y muerte. Es ushté increíble, Marianín.

Volviendo a lo que estábamos. Otra modalidad de maleante en las sociedades actuales, más próxima quizá al sobrenombre de “los de arriba” al que he hecho mención en los primeros párrafos, es la de pez gordo de una Multinacional o Corporación (banqueros a lo Mario Conde también me valen). Posiblemente los hayan visto frecuentando todo tipo de vicios, guardando en un maletín el precio de la dignidad que nunca tuvieron y el de otras muchas, coaccionando de día y corrompiendo de noche. Se alimentan de desgracias ajenas y disfrutan violando ideales. Le harán el amor de una manera destructiva y brutal, no lo dude. [WANTED]

Así, tenemos por ejemplo a Rupert Murdoch: hombre fiel a las arrugas de Bulldog Inglés y portador de esa especial sinvergonzonería que con mucho gusto le haría tragar sin avioncito y con todas sus impurezas, nada de pasapurés. El principal accionista de News Corporation es el rostro de la manipulación de los medios, de los paraísos fiscales y de las acciones monopolísticas que canalizan los beneficios de sus negocios. Para hablarles adecuadamente de él necesitaría varios post, más templanza y menos rabia. Así que por ahora solo se lo presento como uno de los mayores hijos de la chingada que ha formado parte de la Historia. Mala persona, sucio y repugnante de tentáculos a cabeza.

Como él, muchos otros ven el mundo en forma de empresa y a las personas como meras máquinas de hacer dinero. Si de algo entienden es de sobornos y dinero fácil y si de algo carecen es de escrúpulos y conciencia.

Por eso salimos ayer a la calle; porque los ciudadanos no queremos seguir formando parte del “engranaje de una máquina destinada a enriquecer a una minoría que no sabe de nuestras necesidades”, porque creemos que es necesaria una “Revolución Ética, pues se ha puesto el dinero por encima del Ser Humano en vez de a su servicio”, porque “somos personas y no productos del mercado”.

Políticos, banqueros, empresarios… madame (cara de francés sexy con mostacho enrollado), habrá 14-L, 86-J y 2456416-MXV si es necesario. ¡Ah! Y por cierto De la Riva, te vamos a boicotear la cara sin tuna y con ganas, payaso.

Desde aquí, un besito enorme a Internet por conseguir que en el mundo virtual aún sigamos teniendo los derechos que nos corresponden.

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Natillas de chocolate y nata

Bebo. Pienso. Extraño. Tengo. Libertad. Miedo, mucho. Ganas, más. De seguir gritando con manos medio muertas mientras nada cambia; ni de año, ni de acera, ni de ropa, ni de estrella. Seguir siendo.

Mientras ellos siguen muriendo y el mundo girando. Ellos y Ella. Porque cuando la existencia se detiene, se escribe lo pasado o lo imposible. Y a mí aún me quedan ganas de escribir por ellos; aunque la vida sea una puta y los de aquí muy perros.

África united