Colección de náuseas volumen I

Mendigos de frontera. Individuos sin rostro. Vidas fantasmas que huyen como consecuencia de vaya usted a saber qué maldición gubernamental. Más “sin” que “con”; más muerte que vida.

Ya no es sólo Negra el África, señores. Ahora todos vivimos al amparo de una inmensa sombra que, expandiéndose a  velocidad incierta, amenaza con sumir en lo más opaco del color cada rincón del planeta. ¿No me creen? Miren, miren: Raúl, de 19 años, es un olvidado del Magreb más pobre; Galo, y Lamine representan dos de los 160 desahucios diarios con que España premia a sus habitantes; Joaquín es una víctima de la reforma laboral del nuevo gobierno (desempleado pisoteado) que engruesa actualmente las filas del paro español; Emanuel Mukasa simboliza el exponente máximo de locura que el ser humano es capaz de alcanzar; Anita Ramos es cómplice del sacrificio que conlleva el salir en busca de una vida digna. Y la lista  de afectados por las barbaries terrenales va en aumento. Como ven, hace tiempo que se dejó de vivir para pasar a un estado de subsistencia perpetuo.

                        Fotografía: Ana Hernangómez de Pedro

El que la Tierra (nuestra Tierra) esté maniatada en un sótano oscuro, sudando de miedo y con un gatillo tensado en la sien, no ayuda en absoluto. Y la naturaleza humana como tal, digamos que lo empeora aún más. La historia es esta: de moléculas de hidrógeno nacieron bombas atómicas, y el resto es simple decorado. Las exportaciones de armas, que registraron un aumento del 100% en nuestro país allá por el 2011, cambian al fantasma de la crisis por mutilaciones variopintas y rentabilidad en los gobiernos capitalistas. El muerto a 100$. ¿De verdad me están queriendo decir que fomentamos la muerte de millones de personas para ensuciar nuestras miserables vidas con unos beneficios económicos que se ahogan en la sangre que los ha producido? ¿Hasta tal punto de deshumanización hemos llegado? Me río de Stalin.

Cambiando de tema. Ayer estuve a punto de crear mi propia religión, fíjense, para tener algo en lo que creer dado los tiempos que corren. Ya saben, como un punto fijo donde mirar cuando todo a tu alrededor se ha vuelto loco. Pensé en enfocar mi doctrina hacia la teoría de que las jirafas iniciarían una revuelta en la sabana y con ayuda de los esquimales, nos salvarían a todos. Tras horas de reflexión llegué a la conclusión de que esa idea era demasiado inteligente y decidí orientar mi religión hacia el non-credere (no creer). Luego me di cuenta de que ni siquiera me valía creer en que no creo nada porque ya sería creer en algo. Al final me comí un mikolápiz y me eché a dormir.

(¿Qué? Como cualquier político yo también tengo derecho a hacer y decir una larga y contundente sarta de gilipolleces, aunque no esté hasta las cejas de dinero negro ni me limpie el culo con el sueldo de millones de personas). 

“Los buenos te joden, los malos te joden y el resto no saben ni joder”

Se ríen, pero de nosotros. Mienten, incluso estando callados. De beneficio personal y corrupción son perfectos expertos. Hablan, callan, traman, maman. Y los ciudadanos lo sabemos.

Todo el entramado de poder que constituye el vértice de la tan de moda actualmente “pirámide alimenticia en el ámbito social y humano” es más antiguo que el primer excremento de dinosaurio (ya que va de “mierda” la cosa, me permito hacer esta comparación). Vivimos en un mundo de conspiraciones, mentiras y recelos, donde la mayor parte de lo que conocemos es solo aquello que Ellos nos dejan conocer, donde la transparencia, la honestidad y la libre circulación de derechos y libertades brillan por su ausencia, donde muchos no somos dueños de nada y unos pocos lo son de todo. Enajenación.

El problema del poder y sus doblegados va mucho más allá de partidos políticos y personajes incoherentemente repetitivos con caras idóneas para la caricaturización. Aunque valientes canallas hijos de su mismísima madre, no dejan de ser también un puñado de títeres al servicio de “los de arriba”, por mucho que parezcan no darse cuenta y se sientan orgullosamente responsables de todo lo que ocurre en un país completamente ajeno a ellos (algo por otra parte, con menos sentido y más surrealista que un mono fumando ducados).

Si bien, he de decir que el señor Mariano Rajoy (ya saben, protagonista del single: “Un, dos, tres, un pasito pa’ lante Mariano. Un, dos, tres, un derecho pa’ tras”) me ha dejado con la boca abierta y “alucinando pepinillos”. Jamás pensé que en unos meses, un mortal que dista tanto de ser un genio lograra retroceder dos siglos en el tiempo y tirar por tierra todo lo que el hombre ha ido consiguiendo a lo largo de los años a golpe de revolución, lucha, tenacidad, esfuerzo y muerte. Es ushté increíble, Marianín.

Volviendo a lo que estábamos. Otra modalidad de maleante en las sociedades actuales, más próxima quizá al sobrenombre de “los de arriba” al que he hecho mención en los primeros párrafos, es la de pez gordo de una Multinacional o Corporación (banqueros a lo Mario Conde también me valen). Posiblemente los hayan visto frecuentando todo tipo de vicios, guardando en un maletín el precio de la dignidad que nunca tuvieron y el de otras muchas, coaccionando de día y corrompiendo de noche. Se alimentan de desgracias ajenas y disfrutan violando ideales. Le harán el amor de una manera destructiva y brutal, no lo dude. [WANTED]

Así, tenemos por ejemplo a Rupert Murdoch: hombre fiel a las arrugas de Bulldog Inglés y portador de esa especial sinvergonzonería que con mucho gusto le haría tragar sin avioncito y con todas sus impurezas, nada de pasapurés. El principal accionista de News Corporation es el rostro de la manipulación de los medios, de los paraísos fiscales y de las acciones monopolísticas que canalizan los beneficios de sus negocios. Para hablarles adecuadamente de él necesitaría varios post, más templanza y menos rabia. Así que por ahora solo se lo presento como uno de los mayores hijos de la chingada que ha formado parte de la Historia. Mala persona, sucio y repugnante de tentáculos a cabeza.

Como él, muchos otros ven el mundo en forma de empresa y a las personas como meras máquinas de hacer dinero. Si de algo entienden es de sobornos y dinero fácil y si de algo carecen es de escrúpulos y conciencia.

Por eso salimos ayer a la calle; porque los ciudadanos no queremos seguir formando parte del “engranaje de una máquina destinada a enriquecer a una minoría que no sabe de nuestras necesidades”, porque creemos que es necesaria una “Revolución Ética, pues se ha puesto el dinero por encima del Ser Humano en vez de a su servicio”, porque “somos personas y no productos del mercado”.

Políticos, banqueros, empresarios… madame (cara de francés sexy con mostacho enrollado), habrá 14-L, 86-J y 2456416-MXV si es necesario. ¡Ah! Y por cierto De la Riva, te vamos a boicotear la cara sin tuna y con ganas, payaso.

Desde aquí, un besito enorme a Internet por conseguir que en el mundo virtual aún sigamos teniendo los derechos que nos corresponden.